Por unos poco momentos  

Según Carlos Castaneda, Don Juan Matus le dijo (p. 81):

La libertad no puede ser una inversión. La libertad es una aventura sin fin en la cual arriesgamos nuestras vidas y mucho más por unos poco momentos de algo más allá de las palabras, más allá de los pensamientos o de lo sentimientos.


Bibliografía:

Castaneda, Carlos, 1993. El arte de ensoñar (The Art Of Dreaming), Harper Paperbacks, pp. 272.


Entes del J&B  



Ese olor a madera evaporada, seca y resinosa me cosquilleó los lagrimales, alcanzándome accidentalmente el punto “g” nasal, entonces se me mojó la mirada sin sentimientos de por medio, y en la más aletargada de las dichas sorbí la tapadera del termo con J&B; dos hielos gemelos me miraron petrificados ¿o he de decir cristalizados?, mutantes, creo que hasta resignados, noté que algo los unía, una súplica sin voz ni cara ni nada; traté de entenderlos pero no supe cómo.

Creo que Metztli se percató de la interferencia porque sin mencionarlo los miraba también sorprendida; las lisas figuras tenían caras de hormiga y goteaban en su impotencia las mandíbulas desdibujadas.

En esa casa ajena, hueca, sucia y poco receptiva a nuestra intrusa presencia, de alguna forma todo era dual, pero no sentíamos afinidad por ninguno de sus extremos.

Le corté la cabeza a las criaturas criogénicas a expensas de rayarme el esmalte de un colmillo apenas con media vida útil, curé el potencial daño con los residuos mezclados de los diminutos icebergs y sentí arder mi laringe endragonada.

El J&B aumentaba su densidad, el agua se mezclaba un poco como la haría con un aceite muy liviano, las turbulencias de la monocromática homogeneización me recordaron la noche estrellada de Van Gog, tan estática como la foto de los hielos, como las letras de este escrito y tan intempestivas como las haga el lector, el observador o el bebedor de sequedades.


Xotlatzin >< :> jueves 21 de mayo de 2009; 22:02 hrs.


La raza cósmica me ha jalado  

El horizonte se me precipita, es como si la línea me succionara, mi caer no es hacia el centro de la Tierra sino hacia el corazón del Sol, esas auroras boreales son manchas de otros corazones con los que comparto el sino.

En algunas tormentas los granos afilados de la arena recién despeñada pintan mis mejillas con hilos púrpura-escarlata. Soy rápido pero no lo suficiente para cortar mi ombligo que gravita en este mundo planetario, ¿estaré también condenado al eterno retorno? Me aterra el pensarme en un continuo caer rasante, sólo el águila mexicana me clava la mirada llena de reflejos áureos y me pregunta sin decirlo si es hora de que me aviente la serpiente. Yo me opongo, quiero ir un poco más rápido, sólo superarme a mi mismo una fracción de segundo cada ciclo, si lo logro dejaré de caer para perderme en una elipse más elevada.

¿Pero es que no lo veo? ¡Caigo a ésa estrella y creo que lo hago hacia la Tierra! Ahora lo comprendo todo y me paro, ya no lucho ¡pues ya con el nacer lo había alcanzado! ¿Por qué siempre persigo lo que tengo?

Ahora todo es negro, las auroras son ya una dona bajo mis pies correosos y siento cómo el viento solar cauteriza mis heridas faciales.

Me precipito al Sol y los campos vectoriales secundarios se debilitan en mi ombligo ¡La raza cósmica me ha jalado, los ojos del ave son los de Tonatihu, me reintegro al Universo que ha explotado! El Dios me pregunta sin decirlo si es hora de que me aviente la serpiente. Yo me resisto, y veo cómo Tezcatlipoca Negro y Rojo siguen luchando, y mi corazón se hincha en mi alma atemporal y ya no sé si soy finito o infinito, o una combinación antagónica de plenitudes.

Tú estas serena a mi lado, eres mi complemento y suspiras dulcemente en medio de mis batallas, afuera y en mis adentros llueve.


Xotlatzin
Julio 2, 2007.
Houston, TX.


Ome Tochtli  

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Petrificado de placer, agonizaba en la tarde; me bañaba del cristalino fluido helado de recuerdos, los contemplaba pegándome en pulsos hechos de imágenes febriles, los soñaba como estatuas asesinadas y mi penitencia era esa adicción perenne por contarles sus dedos, como lo recomienda Xavier Villaurrutia:

Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera
y el grito de la estatua desdoblando la esquina.
Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,
querer tocar el grito y sólo hallar el eco,
querer asir el eco y encontrar sólo el muro
y correr hacia el muro y tocar un espejo.
Hallar en el espejo la estatua asesinada,
sacarla de la sangre de su sombra,
vestirla en un cerrar de ojos,
acariciarla como a una hermana imprevista
y jugar con las flechas de sus dedos
y contar a su oreja cien veces cien cien veces
hasta oírla decir: «estoy muerta de sueño».

Las turbulentas lenguas solares alborotaban mi cenizo cabello, las veía desde el pedregal basáltico, caliente, húmedo, plagado de tlacuaches y de varillas para apuntalar mis papalotes.

De vez en vez mi perro Jeremías le pedía prestados sus rizos a Tonatiuh, yo sabía que realmente era Xólotl jugando a ser nagual.

Los anhelos juveniles se me escurrían cual resina a un tronco, perfumándome la aureola de pachuli.

Creo que fue cuando vi al conejo, justo en el segundo día en que sorbí mi cántaro con octli, mi cuerpo no deja de reblandecerse desde entonces.

Xotlatzin >< :>
Sábado 3 de marzo de 2007; 19:47 hrs.


Jaime López: Cruel carrusel  














Cruel Carrusel (4:56)
Jaime López & José Manuel Aguilera
No más héroes, por favor
(p) 2006 Fonarte Latino, S.A. de C.V.



Te amé muriéndome de hambre y en la noche llovía el alcohol,
entonces daba la vida por robarle algún verso al amor,
y besaba más bien al cigarro y de esto jamás se escribió,
te amé muriéndome de hambre y en la noche llovía el alcohol.

Te amé pegada a la barda y la fábrica en eso silbó,
contigo anduve en los rieles del tranvía que un día paso,
y tomamos café con los chinos y de esto jamás se escribió,
te amé pegada a la barda y la fábrica en eso silbó.

Y de pronto un oscuro total dando vueltas ahí me quedé,
¡el cruel carrusel, ya sabrás, el cruel carrusel, ya sabrás!

¡Cruel carrusel, cruel carrusel, detente ya, detente ya!
¡Cruel carrusel, cruel carrusel, detente ya, detente ya!

Te amé cayéndome al suelo y en el suelo aun fue mejor,
los pies en las nubes tenía la cabeza rodando a un rincón,
y cantabas con tus carcajadas y de esto jamás se escribió,
te amé cayéndome al suelo y en el suelo aun fue mejor.

Yo que sé si pasaste y te vi, sé que aquella aunque no eras tú
bastante tenia de ti, bastante tenia de ti.

¡Cruel carrusel, cruel carrusel, detente ya, detente ya!
¡Cruel carrusel, cruel carrusel, detente ya, detente ya!


Foto tomada del artículo: "Y quién es ese pinche ruco", 9 de julio de 2007, Gaceta de la Universidad de Guadalajara.


Hecho de maíz  





Esta mañana no prendí la televisión mientras comía el cereal; observé mi vaso y pensé lo bien que le iban a mi genética esas hojuelas de maíz. Según mis ancestros, los mexicanos no fuimos hechos de barro sino de maíz.

Oía el agua golpear la tina con sus "Chac-Chac" (como el nombre del Tláloc maya), pero unos cuantos impactos se escuchaban atenuados.

Pretendí ser el Dios Murciélago e imaginé que podía configurar cada impacto que producía cada gota, entonces formé una imagen y "vi" el cuerpo de Xilonen en una lluvia con vapores frescos, ella también está hecha de maíz, pensé, y la siguiente cucharada de cereal me supo deliciosa.

Ilustración de Xilonen por Miguel Covarrubias, basada en la imágen en el Códice Maglabecchiano (imágen tomada de Mexicolore).

Xotlatzin >< :>
Viernes 15 de mayo de 2009; ~07:45 hrs.


En busca de un washitsu  

Me cambio de país, depués de siete años, me mudo.

Por los altos costos que implicarían transportar mis cachivaches , me veo en la necesidad de tirar las tres cuartas partes de mis pertenencias (tal vez más); lo increíble es que me está gustando la purga, de ahora en adelante implementaré la práctica de desprendimiento periódico. Creo que me encantaría un cuarto estilo japonés.

Xotlatzin >< :>
Jueves 14 de mayo de 2009; 15: 40 hrs.


Juego para lograr lo impensable  



Según Carlos Castaneda, Don Juan Matus le mostró el camino para realizar lo impensable:

El truco es simplemente pretender que uno hará algo.


Con tal actitud pasan dos cosas, según el chamán yaqui, el acto de convencerse a uno mismo, y el acto de ser auto-convencido.

Hacía algunos meses que quería retomar mis caminatas, pero la modorra de las seis de la mañana anulaba mi voluntad, así que pretendí que era un caminante matutino y que me pararía temprano, hora y media después me descubrí en la regadera, contento de haber pretendido, y así, de haber destrozado la renuencia.

En este “autoengaño” hay algo curioso, en primer lugar uno no se hace un compromiso fuerte, por lo que no hay riesgo del desengaño que nos pudiera hundir en sentimientos de culpabilidad; por otra parte, hay algo que atrae a intentarlo, a seguir el juego de la pretensión, eso rompe las resistencias de una manera muy natural y relajada.

Como dice mi papá:

El amor, como el alcoholismo, comienzan de la manera más inesperada, como un juego.


Así también podría iniciar aquello que ahora se nos hace imposible de alcanzar.


Bibliografía:

Castaneda, Carlos, 1993. El arte de ensoñar (The Art Of Dreaming), Harper Paperbacks, pp. 272.


Xotlatzin >< :>

Jueves 14 de mayo de 2009; ~ 06:45 hrs.


¿Por qué nuestros pizarrones no se ven como el de Francis Crick? por Atilano Contreras-Ramos  

Quiero compartir con ustedes una reflexión del Dr. Atilano Contreras-Ramos (2007):



¿Por qué nuestros pizarrones no se ven como el de Francis Crick?

Como dirían dos viejos amigos que se ven de vez en cuando, tenemos mucho de que conversar. Hay aspectos de actualidad, tales como qué modelo de trabajo científico se aplica en México y si es idóneo para el tipo de país que deseamos tener, temas que sin duda son importantes para nuestro quehacer académico y sobre los que es necesario debatir. No obstante, desearía primero compartir brevemente un tema conceptual, presentado hace más de 40 años por el físico John R. Platt, en un artículo frecuentemente citado (Science 146, 1964, p. 347-353), sobre lo que él denominó “inferencia fuerte” (strong inference, o inducción poderosa, en traducción libre).

A pesar de los años que tiene esa publicación, aparentemente su propuesta no ha permeado el mundo de la ciencia, menos aun el de otras ramas del conocimiento o de la actividad social, como la política, donde sin duda se podría aplicar también.

En pocas palabras, la exposición de Platt se basa en que no todas las ramas del saber científico avanzan al mismo ritmo, sino que algunas, como la biología molecular o la física de alta energía avanzan mucho más rápido (al menos en 1964). La explicación, argumenta Platt, no radica en la calidad de los científicos o en la cantidad de fondos dedicados a cada investigación, sino en un aspecto intelectual. La causa descansa en la aplicación de un tipo de método que combina la inducción tradicional de Francis Bacon, complementada con el “método de las hipótesis múltiples” del geólogo T. C. Chamberlin, más o menos organizado en los siguientes pasos:

  1. Diseño de hipótesis alternativas,
  2. Diseño de un experimento crucial, o varios de ellos, para corroborar las hipótesis,
  3. Ejecución del experimento de manera que se obtenga un resultado limpio,
  4. Reciclaje del procedimiento con la elaboración de subhipótesis o hipótesis secuenciales para refinar las posibilidades restantes, y así sucesivamente.

Para que el método surta efecto debe aplicarse sistemáticamente, en todos los problemas científicos, de manera formal y explícita.

En realidad, lo más difícil podría ser cambiar nuestro esquema de pensar y actuar, de uno orientado al método a otro orientado a los problemas. Otra dificultad es que muchos científicos trabajan sobre una sola hipótesis (posible explicación a una pregunta), por lo cual desarrollan vínculos afectivos hacia ésta. Así, puede haber varios científicos, cada uno en la defensa de su propia hipótesis, lo que por razones sociológicas podría traer un avance más lento en su disciplina.

Platt explicó que en los tiempos clásicos de la biología molecular, podía observarse el pizarrón del laboratorio de Francis Crick en Cambridge, cada mañana, cubierto de árboles lógicos, con rutas a seguirse para intentar responder varias preguntas, es decir, con posibles experimentos que eliminarían algunas de las hipótesis alternativas para cada pregunta, árboles que eran modificados a lo largo del día conforme se iban llevando a cabo los experimentos.

¿Qué ha pasado desde entonces en otros laboratorios del mundo y en otras disciplinas? ¿Por qué la ciencia parece avanzar más rápidamente en unos países que en otros? En cuanto a disciplinas, se puede argumentar que hay algunas que comunidades bióticas, son heterogéneos y no tienen comportamientos predecibles, como sí ocurre con el movimiento de los cuerpos o de las partículas subatómicas, en el caso de la física. En cuanto a países, una explicación es que no todos destinan el mismo porcentaje del PIB a la ciencia.

Tales argumentos son importantes y poseen cierta validez, pero puede haber otros. Por ejemplo: ¿no estarán ausentes en nuestros laboratorios esos momentos necesarios para sentarse a pensar detenidamente qué preguntas queremos contestar, con qué experimentos u observaciones las podríamos resolver y cuáles serían las explicaciones alternativas que tendríamos que descartar paso a paso, de manera que nuestro árbol lógico en el pizarrón del laboratorio se modifique día a día con nuestros resultados y los de nuestros estudiantes? ¿Es posible hacerlo en medio de los numerosos trámites burocráticos que deben hacerse para conseguir que se libere el dinero necesario para comprar desde un matraz hasta un gramo de reactivos?

Valdría la pena someter a prueba modelos que permitan a los científicos mexicanos dedicar la cantidad y calidad de tiempo a la ciencia equivalente a la que invierten los científicos del llamado primer mundo ¿no lo cree usted, amable lector?

Texto del Dr. Atilano Contreras-Ramos (Profesor Investigador de Tiempo Completo, Laboratorio de Sistemática Animal, CIB, ICBI, UAEH.

Bibliografía:

Contreras-Ramos, Atilano, 2007. ¿Por qué nuestros pizarrones no se ven como el de Francis Crick?, Herreriana, 3(1): 7-8.

Platt, J.R., 1964. Strong Inference. Science, 146(3642): 346-353.


Para volar sin perder el centro de la Tierra  

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Jorge Reyes visita el Mictlán.

Buen viaje maestro, y muchas gracias.

Los carnales de Música Pacheca ofrecen una ventana a la obra del músico.

Xotla.
lunes 9 de febrero de 2009; 08:53 hrs.

Nota: El título de la entrada fue tomado de la noticia en el periódico La Jornada


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No me fatiga la tempestad sino la náusea (Séneca).